Hombre joven con jersey de cuello vuelto sobre la cara

¿Por qué no me sale barba? Causas y posibles soluciones

Durante la pubertad comienza la transformación de niño a adulto. En esta etapa, el cuerpo humano atraviesa por importantes cambios físicos, entre ellos, la aparición de vello corporal. Entonces, ¿por qué no me sale la barba si hace tiempo que atravesé la pubertad?

Veamos exactamente qué es lo que pasa cuando la barba no crece.

Índice


  1. No me sale barba: la genética y su influencia
  2. Cinco motivos que impiden que crezca la barba
  3. Tratamientos para el crecimiento de la barba
  4. ¿Por qué no me sale barba? Soluciones

No me sale barba: la genética y su influencia

La genética es la encargada de determinar dónde crecerá el pelo facial y cuándo alcanzará su máximo potencial. Al igual que hay diferencias en la textura, color y forma del cabello masculino de un hombre a otro, las hay también en la barba.

Esta también influye en cómo de fino o grueso será el vello de esta zona. De los 18 a los 30 años de edad, la mayoría de hombres siguen desarrollando las características de su barba en términos de en aspereza y grosor. Es por esto por lo que no resulta tan común tener una barba cerrada a los 18 sino que puede seguir cambiando durante más de una década.

El lugar de procedencia también puede jugar un papel en que salga la barba. Los hombres de origen mediterráneo, por ejemplo, suelen presentar una mayor probabilidad de desarrollar barbas más pobladas que en los países del norte de Europa.

Cuatro motivos que impiden que crezca la barba

Hombre joven mirando a cámara, sin barba y con la boca abierta

Hay diversos motivos que impiden el desarrollo de una barba completa. Además de la ya comentada genética, existen otras razones que pueden explicar por qué no sale barba o falta de grosor del pelo.

1. Las hormonas

Los andrógenos son las hormonas sexuales masculinas responsables del desarrollo de rasgos propiamente masculinos, como el crecimiento de la barba o el cambio de voz. Una enzima presente en el organismo llamada 5-alfa reductasa se encarga de convertir estas hormonas en una versión activada de la testosterona llamada dihidrotestosterona (DHT), que a su vez es la encargada de estimular el crecimiento del cabello desde el folículo piloso.

Sin embargo, la eficacia de la DHT depende en gran medida del grado de sensibilidad que los folículos tienen a la misma. Esta sensibilidad varía de persona a persona y viene determinada por la genética. La sensibilidad a la DHT juega un papel igualmente importante en la alopecia androgenética.

2. La edad

Como hemos explicado con anterioridad, la edad juega un papel clave en el crecimiento de la barba. Las características de la barba siguen cambiando hasta pasados los 30 años de edad.

¿Cuándo sale la barba entonces? En hombres muy jóvenes, es posible que aún se encuentren en esta fase de cambio y aún no hayan desarrollado todo el potencial de su vello facial. En estos casos, el único remedio es la paciencia.

Si por el contrario los problemas de la barba no se resuelven alcanzada la treintena, podemos empezar a considerar otros motivos o problemas detrás de una barba escasa o que no llega a cerrarse del todo.

3. Baja testosterona

Los hombres que presentan un nivel bajo de testosterona a menudo desarrollan una menor cantidad de vello facial, que en ciertos casos puede ser prácticamente nula.

Sin embargo, no es común presentar un nivel bajo de testosterona. La gran mayoría de hombres produce unos niveles similares de esta hormona. Lo que cambia de una persona a otra es la sensibilidad del organismo a la misma. Un hombre con gran sensibilidad a la testosterona desarrollará rasgos masculinos más prominentes, desde una mandíbula más marcada hasta mayor facilidad para generar músculo, o más vello facial y corporal.

No tener una barba cerrada, por tanto, no es síntoma de baja testosterona. Sin embargo, si se sospechan niveles bajos de testosterona, lo más indicado es llevar a cabo un análisis hormonal.

4. La alopecia areata

La alopecia areata es un tipo de alopecia autoinmune. Se produce cuando el sistema inmune ataca los folículos pilosos en ciertas áreas de la cabeza y el cuerpo al identificarlas (erróneamente) como un agente externo.

Su origen es aún desconocido pero sus efectos suelen ser más o menos homogéneos entre quienes la padecen: el pelo se cae en pequeños parches en forma de moneda. Las áreas más afectadas suelen ser la cabeza, las cejas y la alopecia areata de la barba.

La alopecia areata no es peligrosa, aunque puede empeorar con el paso del tiempo si no se consulta con un dermatólogo o tricólogo. La mejor manera de identificarla es mantenerse atento a cambios repentinos en la barba, y parches de caída que aparecen de forma asimétrica en uno o ambos lados de la cara.

Tratamientos para el crecimiento de la barba

Hombre joven con ojos cerrados al que no le sale la barba

Cuándo no sale la barba, podemos contemplar una serie de opciones para intentar mejorar la situación del vello facial. La gran mayoría están relacionados con hábitos diarios, que mejoran la salud en general, y promueven que el folículo piloso aproveche al máximo todo su potencial dentro de las limitaciones de la genética.

  • Cambios en el estilo de vida. Incluida una alimentación más saludable, dejar de fumar y practicar ejercicio físico.
  • Reducir los niveles de estrés
  • Mantener el rostro hidratado. Mimar el folículo piloso empieza por una piel sana, limpia e hidratada ya sea con cremas específicas, aceites, cepillos para barba y por supuesto, beber mucha agua.
  • Aumentar el consumo de biotina. Ya sea con suplementos o, más recomendable, con alimentos ricos en esta vitamina como la yema de huevo.

En última instancia, se puede recurrir a un trasplante de barba, que permite repoblar las zonas con baja densidad de vello facial con cabellos extraídos de áreas donantes en la zona posterior y laterales de la cabeza.

¿Por qué no me sale barba? Soluciones

En la inmensa mayoría de casos la barba viene determinada por la genética. Lo único que está en nuestra mano es intentar gestionar aquellos factores externos que pueden impedir su crecimiento, como cambios en el estilo de vida y rutinas de cuidado.

Lo primero que hay que hacer cuando no sale la barba es esperar hasta la edad máxima marcada para su crecimiento, e intentar llevar un estilo de vida lo más saludable posible. Una vez se haya alcanzado dicha edad, es la hora de plantearse alternativas de tratamiento para conseguir el resultado deseado.

Para ello, es importante estudiar las opciones disponibles y ver cuál es la que mejor se adapta a las características de cada paciente.

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